Alondra Bentley, la lucha del tiempo

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Alondra Bentley, la lucha del tiempo

Alondra Bentley, la compositora anglo-española sorprende con su tercer disco, Resolutions, donde predominan la ensoñación y los sonidos etéreos. producido por Matthew E. White, marca un punto y aparte con las melodías folk de sus anteriores trabajos.


Este artículo está disponible exclusivamente en la revista Nº32.

Entrevista completa con Alondra Bentley

Pregunta.- Este disco iba a llamarse Effort and Joy pero ha pasado a ser el título de una de las canciones. ¿Por qué elegiste ese nombre y por qué se ha llamado finalmente Resolutions?

Respuesta.- Lo quería llamar Effort and Joy porque en el disco está reflejado lo que ha sido mi lucha contra el tiempo: las horas que hay en el día, en una semana y las que hay en todo un año, mi lucha sobre cómo he realizado el disco que quería hacer, compaginándolo con trabajo. Resolutions habla de la alegría que viene después de ver el trabajo terminado. Aparte, en la mesa donde me siento a escribir tengo enfrente una acuarela que me regaló mi madre en un cumpleaños y donde apuntó: “Life curls around us and invites us to effort and joy in everything we do“. Con esta frase comienza la canción Effort and Joy. Viene a significar que la vida te reta a conseguir hacer todo lo que quieres hacer, a pesar de los problemas. Habla de la alegría asociada al trabajo duro. Sin embargo luego, al terminar el disco, me di cuenta de que quería un solo concepto que fuera más positivo y luminoso. De ahí el título de Resolutions.

P.- Hay un cambio notable desde Ashfield Avenue y The Garden Room a este nuevo trabajo, donde se perciben sintetizadores y loops de voz. Parece haberse evaporado el sonido acústico previo, adquiriendo un punto más bailable e incluso, ochentero. ¿A qué se ha debido esta transformación?

R.- En realidad todos los elementos del disco son analógicos. No hay nada electrónico pero, por ejemplo, hay sintetizadores –que antes no había– y hay muchos teclados. Estos loops de voz que comentas están grabados en cinta. Es un trabajo muy artesanal. En el proceso hemos grabado y luego girado la cinta al revés, alterando velocidades.

P.- ¿Cuál ha sido la influencia del productor, Matthew E. White, a su vez líder del colectivo Spacebomb?

R.- Matthew E. White ha tenido mucha influencia porque este disco sin él no sé cómo hubiera acabado siendo. Además, ha habido mucho trabajo previo. Él quería entender exactamente lo que yo quería. Por eso, intercambiamos un montón de información, de referencias, de notas, ideas y líneas estilísticas. De modo que, al llegar a Richmond, ya teníamos muy claro lo que iba a pasar en cada canción.

P.- ¿Cómo ha sido la experiencia con Spacebomb? ¿Se tercia una futura colaboración con ellos?

R.- La experiencia con Spacebomb fue buenísima porque me abrieron las puertas de su casa y del estudio, y trabajaron en mi proyecto como si fuera de ellos. En realidad ya lo intuía porque dentro de Big Inner había una carta donde Matthew explicaba qué era este colectivo y a qué se dedicaban. Y cuando hablé con él, me dijo que la intención de aquella carta era precisamente la de que la gente les preguntara si podía trabajar con ellos. Así me convertí en la primera persona fuera del colectivo en grabar en su estudio. No lo han vuelto a hacer con nadie porque ahora Matthew y la banda están muy ocupados de gira pero seguro que repetirán la experiencia con alguien de fuera y que será algo muy escogido y exclusivo. Por otro lado, en Resolutions hubo dos piezas clave además de Matthew: Daniel Clarke, que es un pianista y teclista increíble. Hizo aportaciones muy chulas a la producción y le dio mucha personalidad al conjunto. La otra pieza clave es Carasueño, que es quien hizo la mezcla y sabe lo que le favorece a cada disco. 

P.- Parece un reto reproducir el sonido de Resolutions en los directos. ¿Qué peculiaridades habrá en esta gira respecto a los conciertos anteriores?

R.- Hemos incorporado un batería a la banda y el formato antes era más acústico. Ahora las guitarras y el bajo son eléctricos. Hay sintetizadores, teclados, percusión, etc. Y todo es más enérgico, en general.

P.- En las letras sigue teniendo preponderancia el tema familiar, así como las referencias a tu madre. Exceptuando esto, ¿ha cambiado algo en el contenido de las canciones respecto a tus trabajos anteriores?

R.- El tema del tiempo no lo había reflejado en otros discos. También está la canción de Water, ya que nunca antes había hablado de un tema tan obvio y a la vez tan fascinante como el agua.

P.- Este cambio en el sonido, ¿ha ido en correlación a los nuevos temas tratados?

R.- El sonido y el contenido han ido relacionados porque a la hora de escribir me he sentido más optimista que nunca y eso ha afectado al estado de ánimo del disco […] En general, el resultado es bastante luminoso y positivo.

P.- En cuánto a la obsesión por el tiempo, ¿sigues notando que te faltan horas para hacer todo lo que te apetece?

R.- Ahora tengo que compaginar más asuntos pero, sin embargo, consigo hacer más cosas. Por ejemplo, cuando saqué el primer disco estaba dedicándome solo a la música y vivía de ello pero no conseguía hacer tanto, o sea que también es una forma de afrontarlo. También creo que dormía más. (risas)

P.- Trabajas con niños de manera frecuente. ¿Cuál es tu función con ellos?

R.- Soy profesora de una clase muy relajada. Hago cuentos, canciones, juegos y manualidades. Generalmente, los niños son muy entusiastas porque hago cosas que apetecen. Además, es muy fácil tratar con ellos porque son muy sinceros.

P.- También estudiaste Bellas Artes. A día de hoy, ¿aquella formación artística sigue teniendo influencia en tu vida?

R.- Sí porque, por ejemplo, el arte de mis discos no lo hago yo personalmente pero siempre busco alguien con quien me apetezca trabajar y me encargo de dar las directrices gráficas […] En el diseño, siempre pongo en común las ideas y una línea estilística de lo que busco. Por ejemplo, el arte del disco anterior es una composición con fotos de mi familia.

P.- Iniciáis vuestra gira en China a principios de año: ¿qué vínculo tenéis con este país y qué acogida tiene tu música allí?

R.- Al final nos vamos a China en marzo e iniciamos la gira en España. Allí hay un sello chino que se llama Pocket Records. Son los que montan nuestros conciertos y hacen la promo. Por otro lado, hay tanta población que, aunque el público que te siga sea minoritario, éste sigue siendo muy numeroso. Además, es muy agradecido porque tienen poca oferta cultural y muy controlada por el régimen. Las canciones tienen que pasar censura. Les tienes que enviar las letras para que les den el visto bueno y que luego te dejen viajar. Por ejemplo, en términos de información, la población china ni tiene Facebook ni puede hacer búsquedas corrientes en Google.

En cuanto a las actuaciones, el postconcierto es más largo que el propio concierto porque se forman colas increíbles y puedes tirarte dos horas firmando autógrafos y hablando con ellos.

P.- ¿Hay algún disco que estés escuchando en loop últimamente?

R.- El último de Julia Holter. Paper Maché Dream Balloon, de King Gizzard and the Lizard Wizard y Not Real, de Stealing Sheep. ¡Ah! Y la última canción de Bowie.

Entrevista realizada a Alondra Bentley en la Librería Tipos Infames (Madrid) el 11 de diciembre de 2015.

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