‘Anotaciones circulares’, autorretrato con musa al fondo

Reseña

The Way Out MagazineLibros‘Anotaciones circulares’, autorretrato con musa al fondo
febrero 19 , 2016 / Escrito por Gerardo Silva / Libros /

‘Anotaciones circulares’, autorretrato con musa al fondo

“¡Éstos son los grandes ojos, los ojos negros,

los extraños ojos de mi perdido amor,

los de… los de LIGEIA!”

Ligeia, E.A. Poe

Anotaciones circulares es la primera novela de Iban Petit (Donostia, 1978), y el debut editorial de Expediciones Polares, proyecto independiente en el que participa el propio autor. El relato tiene como protagonista a Marcos Amable, un oficinista gris, plenamente insatisfecho con su vida, aunque los estándares de la sociedad actual la calificarían como exitosa. Es como uno de esos bolcheviques posmodernos de la “trilogía laxa” de Lorenzo Silva (al menos en el planteamiento), presuntos triunfadores con vocación de escapistas. Amable vive en una ciudad sin nombre, que podría ser cualquiera, una comopolis atemporal, cuyas calles y parques tienen nombres en inglés, pero la playa que le da oxígeno se llama del Oeste.

anotaciones-circularesTiene un mejor amigo, Julián, esa clase de colega que siempre está dispuesto a arrimar el hombro hasta casi extralimitarse y que aparece con un six-pack de cervezas en los momentos de bajón. Se parece a Marlon en El show de Truman. Y no es la única semejanza con el mundo de Peter Weir.

La chica misteriosa en esta historia “tiene una bicicleta roja y siete pecas en el rostro”. Enseguida deslumbra al enamoradizo protagonista con sus “ojos verdes, casi azules” y pronto revela su nombre de artista plástica, Alline. Ella es el vértice en la vida de Marcos, la fantasía hecha realidad, y un símbolo en sí misma. Representa la libertad, la cultura, la naturaleza; frente a la rutina urbana y asfixiante del modo de vida capitalista. No es casualidad que Marcos conozca a Alline en la playa, que ella se mueva en bicicleta, ni que el otro espacio de respiro para él (el familiar) sea una casa con jardín y huerto.

La novela de Petit es una historia romántica de “chico conoce a chica”, pero también de “chica conoce a chico”. A lo largo del relato cambian los puntos de vista y la voz narradora, hasta casi extraviar al lector. Sin embargo, las perspectivas están descompensadas y la relación amorosa que viven los protagonistas es de lo más convencional, decimonónica. Aún así, el autor se esfuerza en cargar de emoción el relato, quizá con cierto exceso.

Las descripciones sensitivas son extensas y ricas en matices. La luz juega un papel crucial, afectando el ánimo de los personajes. La paleta de Alline colorea la hiperbólica pasión entre ellos rozando el empalago. Pero también hay lugar para el suspense en esas Anotaciones circulares que conducen a Marcos Amable hacia la metamorfosis. Las raíces de esta intriga le deben mucho a Poe, Dostoievski, Saramago. Especialmente al autor de El hombre duplicado, y puede que a la versión cinematográfica de esta novela: Enemy. No obstante, la ejecución del artificio misterioso se queda bastante lejos de sus inspiradores.

Decía Ramón J. Sender que “el mejor estilo es el que no se nota”. Aquí Petit dota a la narración de una pretendida cadencia poética -protagonizada por la metáfora y la aliteración-, para construir la atmósfera del relato. No se trata de una novela realista. Apuesta decididamente por un ambiente de ensoñación, sembrado de nubarrones de zozobra producidos por los dilemas que se plantean los protagonistas.

Merece mención aparte la track list de música indie (más The Rolling Stones) que aparece intercalada en el texto. A partir de pedazos de canciones, poemas y otras anotaciones se compone la personalidad de Amable y su visión del mundo. Belle&Sebastian, The Libertines, The Sunday Drivers, La Buena Vida… precisamente uno de los integrantes de la banda donostiarra, Javier Sánchez, compuso la canción Dos mundos especialmente para la novela.

En definitiva, Anotaciones circulares es un voluntarioso ejercicio literario. Una ópera prima en la que se perciben las buenas intenciones de su creador, que sin duda aprovechará la experiencia en sus próximos proyectos. Una novela que transita entre la crítica a una realidad aburrida, carente de expectativas, y la vivencia de un sueño hecho de libertad.

Expediciones Polares. 176 páginas. 21,50€

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