Mr. Brainwash, el (máximo) artista de nuestro tiempo

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abril 29 , 2015 / Escrito por Redacción TWO / Arte Entrevistas /

Mr. Brainwash, el (máximo) artista de nuestro tiempo

Por Iván de la Torre

¿Puede un hombre común y corriente, sin talento aparente, convertirse a los 40 años en la nueva estrella del arte mundial, exponiendo su obra en las salas más prestigiosas del mundo ante seguidores capaces de pagar millones de dólares por cada una de sus creaciones?

mr brainwash

Sí, puede: ese hombre común y corriente se llama Thierry Guetta, un francés radicado en Los Ángeles, California, que, a comienzos del año 2000, aburrido de su trabajo en una tienda de ropa vintage, decidió comprar una cámara de vídeo para filmar a los principales referentes del grafiti, jóvenes iracundos que pintaban las paredes de la ciudad para denunciar las injusticias del sistema y las contradicciones del capitalismo.

“Me encantaba grabar por la noche porque era una mezcla de miedos, con la novedad de captar lo que nadie veía y además eras parte de algo ilegal y podían detenerte, estabas en peligro”, confesaría posteriormente Guetta. Cuando Banksy, el artista del grafiti más famoso del mundo, llegó a Los Ángeles, Guetta se volvió su ayudante las 24 horas del día, seducido por un discurso que mezclaba la rebelión contra las estructuras tradicionales de consagración (museos, críticos prestigiosos, mecenas ricos…) con la profunda convicción, propia del punk inglés, de que cualquier persona puede convertirse en artista con voluntad y perseverancia.

Alentado por su joven amigo, Thierry creó un álter ego, Mr. Brainwash (el señor Lavado de Cerebro), y lanzó su primera obra, un stencil de sí mismo sosteniendo una cámara de vídeo, con el que empapeló todas las paredes de la ciudad. La repercusión de esta iniciativa lo convenció de hacer su primera exposición pública a la que bautizó como La vida es bella.

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Como carecía de talento para dibujar o pintar, Guetta contrató a treinta jóvenes estudiantes de arte para escanear y modificar con Photoshop las imágenes que él seleccionaba (por ejemplo, tomar una foto de Carlitos, el personaje más famoso de Charlie Chaplin, y colocarlo frente a una pared con la palabra “amor”). Con un cinismo a toda prueba, el propio Thierry confesó que su trabajo podía resumirse en tres simples palabras: “Fotocopia, exploración y Photoshop”.

Aunque su talento artístico podía ser dudoso, Thierry demostró una gran capacidad para la publicidad, usando una crítica de Banksy (“Mr. Brainwash es una fuerza de la naturaleza, un fenómeno. Y no quiero decir que eso sea algo bueno”) para generar expectativa en los medios.

¿El resultado? Más de 7000 personas visitaron la muestra el primer día y, lo que iba a ser una exposición de una semana, se prolongó por dos meses, con ventas por millones de dólares: de repente, el hombre cuarentón y regordete, de look descuidado y eterno sombrero, al que nadie conocía, fue bautizado por los periodistas como “el artista más controvertido de 2006”.

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En vez de asustarse por esta fama repentina, Guetta demostró que había nacido para ser una estrella mediática, la clase de personajes que dicen lo que piensan sin preocuparse por las consecuencias: “Si quiero hacer pis sobre una tela y mostrarla como obra de arte, lo hago”, confesó.

Madonna, siempre atenta a las novedades y hábil como nadie a la hora de usar la popularidad ajena para aumentar la propia, leyó el reportaje y le encargó la portada de Celebration, su disco de grandes éxitos. Con el reconocimiento de los medios, el apoyo de iconos de la cultura pop como Michael Jackson, Angelina Jolie, Brad Pitt y Jude Law, y un look fácilmente reconocible (jeans gastados, barba crecida y un eterno sombrero que lo hacía parecer el hermano gemelo de Zach Galifianakis o un actor porno en decadencia), Guetta se convirtió en un artista internacional, sumando exposiciones en las galerías más prestigiosas del mundo: Nueva York, Toronto, Ciudad del Cabo, Barcelona y Londres.

Este éxito no es difícil de explicar: a diferencia de los principales referentes del arte callejero (incluyendo a su amigo, el esquivo Banksy, que se niega a mostrar su cara o conceder entrevistas), Guetta no parece preocupado por la política ni las contradicciones del sistema; su trabajo (agradable, simple, directo) recuerda los pósters que estuvieron tan de moda en los 80, con los personajes más populares del siglo XX usados para vender un mensaje de alegría, fe y esperanza: Mickey abrazando al vagabundo de Chaplin; Albert Einstein sosteniendo un cartel con la inscripción “Amor es la respuesta”; Obama con el traje de Superman…

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En los reportajes, Guetta insiste con este mensaje: “No estoy aquí para juzgar a nadie; mi arte dice: la vida es bella, amor es la respuesta y nunca hay que rendirse”. Ante ese personaje exótico que pasa sin transición de la humildad más absoluta a la soberbia extrema (“Está Warhol, y después estoy yo…”), los críticos dudan: ¿Existe realmente o todo es una broma montada por Banksy, el eterno rebelde anti sistema, para obligar a la sociedad a reflexionar sobre el estado actual de las artes plásticas donde, como demuestra Damien Hirst (famoso por vender en 10 millones de dólares un tiburón disecado con el título La imposibilidad física de la muerte en la mente de algo vivo) importa más la actitud que el talento, la capacidad de generar publicidad que la propuesta artística?

Banksy se muestra estudiadamente ambivalente cuando le preguntan sobre el tema: “Quizás es un genio en sí mismo, quizá tuvo suerte o quizás el arte sea un chiste… Mr. Brainwash no sabe mucho de arte, especialmente del suyo. Parecer juzgar el éxito de una exhibición de arte por cuantos metros cuadrados cubre y cuanto dinero hace. Esto probablemente lo hace el máximo artista de nuestro tiempo…”.

Para Thierry, todo es mucho más simple: los críticos están tan aferrados a sus teorías sobre lo que está bien y lo que está mal que son incapaces de reconocer a un genio cuando lo ven: “Pollock era un maestro y los especialistas decían ‘¡Eso no es arte! ¡Es arrojar pintura en el suelo!”; lo mismo le sucedió a Marcel Duchamp, el artista más importante del arte moderno. El tiempo pondrá las cosas en su lugar.

*Actualización 01/05/2015*

La historia completa de la relación entre Thierry Guetta y Banksy está retratada en el documental Exit Through the Gift Shop (2010). Aquí podéis ver el trailer en versión original subtitulada en español.

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