‘Black Mirror 3×04: San Junipero’, la leyenda del tiempo

Crítica

The Way Out MagazineSeries‘Black Mirror 3×04: San Junipero’, la leyenda del tiempo
noviembre 2 , 2016 / Escrito por Antonio Sánchez Marrón / Series /

‘Black Mirror 3×04: San Junipero’, la leyenda del tiempo

(¡Atención! Este artículo contiene detalles de la trama)

Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida” (Woody Allen)

¿Qué es la muerte? ¿Cuál es la definición exacta del proceso de apagado de toda existencia? Dependiendo de la cultura, sociedad o constitución religiosa, la muerte ha significado a lo largo de los siglos diferentes formas de entender la vida. La consecución del final sirve como reflexión al ejercicio de existir. Charlie Brooker hace esperar al espectador hasta la conclusión de su narración para dar a conocer el verdadero tesoro de la televisión de este año y, muy posiblemente, de la sensibilidad audiovisual que define este siglo.

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No son pocas las demostraciones que sirven como fiel explicación (o justificación, depende del prisma con el que se contemple) de lo que la tecnología está causando en el ser humano, en la dependencia hacia un objeto extraño que ya se sitúa como una prolongación natural de la extensión del brazo. La vida humana no se entiende sin la coexistencia tecnológica, la obsolescencia obligada y programada así como la necesaria y precisa actualización de conceptos, dejando atrás a cada generación abandonada por un progreso que son incapaces de comprender.

San Junipero analiza en su conclusión una inquietante posibilidad. La de la elección del significado del más allá. ¿De dónde nace la necesidad de creer? Desde hace siglos, especialmente en un mundo anclado a la imposición de determinadas ideas religiosas, el hombre ha tenido la necesidad de crear sus dioses con un lugar adyacente en el que poder reposar en su seno cuando la vida, tal y como se conoce, dé por concluido su camino. Ese indeterminado lugar ha dado lugar a las diferentes religiones que han dominado el mundo y han ocasionado algunas de las mayores batallas de la historia de la humanidad. Brooker (asistido por el oficio de Owen Harris tras la cámara) utiliza al fraile San Junipero como ejemplo de todo lo mencionado. Fray Junípero Serra (Mallorca, 1713) fundó nueve misiones españolas evangelizando los territorios indígenas de la costa occidental norteamericana. Luchó por la defensa de los indígenas mientras les imponía las creencias del catolicismo. Fray Junípero defendía la vida por encima de cualquier consecuencia. Lógica o no. Pretendió hacer entender a los indígenas que, después de esta muerte, habría una vida en Cristo. Fuera lo que fuera lo que significara aquello.

El espectador pasa más de la mitad del capítulo cuestionándose qué está sucediendo en torno a los personajes de Mackenzie Davis y Gugu Mbatha-Raw. ¿Quiénes son estas dos chicas que parecen conocerse cada semana en diferentes épocas del tiempo? ¿A dónde conduce esta trama con una clara e intencionada perversión espacio-temporal? Y lo más importante, ¿quién es el San Junipero de esta narración? Charlie Brooker no escatima en el interés por devolver a los que creen el verdadero motivo de su dogma. Y acierta en el momento en que decide que la vida tiene que salvaguardar lo que suceda tras la muerte. La inquietud de millones de seres humanos  a lo largo del tiempo aguarda su respuesta en los excepcionales créditos de este capítulo.

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Mientras suena, intercalando los rótulos que identifican los nombres de los responsables de tamaña joya, aquel Heaven Is A Place On Earth de Brenda Carlisle se ejecuta la comprensión de la trascendencia real de San Junipero. ¿Qué diría usted si le ofrecieran poder programar su más allá? ¿Si pudiera escoger con quién compartir la eternidad? Charlie Brooker asimila el purgatorio cristiano a una fase de tránsito, un lugar donde recordar que lo más desagradable de la existencia ha quedado atrás. Un lugar donde la vida (futura) solo tiene sentido en compañía del ser amado. ¿Es un capítulo de Black Mirror? La tecnología sigue siendo la mejor excusa para el desenvolvimiento de las ideas de Charlie Brooker. Pero San Junipero trasciende la propia idea de la serie para definir un momento de necesidad contemporánea. ¿Es simple casualidad que el retroceso temporal, artístico incluso, a décadas pasadas se esté convirtiendo en cotidiano? ¿Resulta cierto aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor?

Mackenzie Davis insiste de manera constante en volver a cualquier tipo de pasado con tal de encontrar el elemento que le enganche a la virtud de sus recuerdos. Recuerdos que traspasan la existencia, la concepción del amor entre dos personas y del propio paso del tiempo. San Junipero es, con toda franqueza, el objeto audiovisual que mejor defina al ser humano. De cualquier época. De cualquier religión. De cualquier muerte. Como afirmaba Charles Chaplin, “el tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto.

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