‘El corazón de los hombres’, luna llena desde prisión

Crítica

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octubre 26 , 2017 / Escrito por Antonio Sánchez Marrón / Libros /

‘El corazón de los hombres’, luna llena desde prisión

9788417007171_l_24El olor a café le llegaba hasta la cama
Se colaba entre brumas y sueños de grandes hazañas
Del deporte, escenas de acción o aquel campamento
Donde vio la luna llena por primera vez.
Y no quiso volver…” (Enric Montefusco – Meridiana)

Con estos versos, extraídos del primer tema de su último disco, Enric Montefusco hace un repaso a un pasado que nunca ha terminado de dejar acabado. Siempre vuelve, de una forma u otra, con el rostro de tal o cual persona. El cantante, compositor y exlíder de Standstill rinde cuentas en Meridiana con sus padres, con su propio yo, con un entorno en el que creció, pasados treinta años desde la sucesión de diversos acontecimientos que, de una manera u otra, determinan el rumbo de cualquier ser humano.

Nickolas Butler realiza en su última novela, El corazón de los hombres, algo bien parecido. Sin cuestionar los trazos biográficos que pueda tener el contenido, el autor norteamericano expone ante el lector a un niño, Nelson, a quien desnuda en todo el corpus que comprende sus emociones, pensamientos, la relación con sus amigos (o compañeros, sean o no más o menos próximos a él), los diálogos que establece con su padre y la estrecha unión que le vincula a su madre.

Es verano. 1962. Nelson vive atado a un campamento de verano. Los padres pululan alrededor de los niños que, disfrutando de su periodo estival, olvidan los libros y las responsabilidades y se entregan al desenfreno que les proporciona el contacto (para muchos por primera vez) de todo lo que un día será prohibido, delito o motivo de la mayor parte de los problemas de la vida adulta. Nadie contempla esa luna llena que brilla en los ojos de Nelson. Nadie se preocupa de que los días que terminan jamás volverán a empezar. Hay un aire nostálgico en cada línea que Nickolas Butler transcribe a un lector que tratará inútilmente de evitar que una lágrima caiga cuando el autor presente al protagonista de su primer capítulo. Ese niño que permanece con la ilusión de que las invitaciones a su fiesta de cumpleaños hayan llegado y la presencia de todos sus compañeros y amigos sea algo más que una esperanza por cumplir.

En cierto momento, Butler adelanta la narración. Nelson y su mejor amigo, Jonathan Quick, son esclavos de su tiempo. Hijos de su propio pasado. Son esbirros de las decisiones que tomaron y de la personalidad que, en aquel momento, influyó en su modo de pensar. Los tres veranos y el otoño en que se dividen la novela construyen un mosaico de decisiones, de pensamientos, de actuaciones no premeditadas. De vida y de muerte. De drogas, sexo, música, guerra y muerte. Nunca se piensa en el fin de los días, al menos como norma general. Pero realmente es la única certeza que tiene todo ser vivo. Nickolas Butler reflexiona sobre el paso del tiempo, la conversión del entretenimiento y la esclavitud de los jóvenes a una luna llena que ya no está más allá del gesto de bajar la cabeza hacia el smartphone o tableta. Ese campamento que ya no contempla la luna llena desde la prisión personal. Al que vuelven, casi de manera simbólica, todos los protagonistas. Incluso los que un día partieron para no regresar jamás.

El corazón de los hombres es también la constancia de que el tempus fugit no tiene compasión. Una oportunidad de echar la vista atrás y reflexionar sobre todo acierto y toda derrota. Y es que el corazón de los hombres, pensándolo bien, no es más que la velocidad a la que transcurre el tiempo mismo.

El corazón de los hombres. Nickolas Butler. Libros del Asteroide. 416 páginas. 22,95 €

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