‘Bajo el sol’, peligrosa quietud

Crítica

The Way Out MagazineCine‘Bajo el sol’, peligrosa quietud
mayo 12 , 2017 / Escrito por Antonio Sánchez Marrón / Cine /

‘Bajo el sol’, peligrosa quietud

El director croata Dalibor Matanic comienza su última película, Bajo el sol, con un sonar de trompeta. Una melodía que resulta irreconocible para los foráneos pero que quizá guarde algún significado para su intérprete. En mitad de la nada, la quietud de un lago, el silbido del viento al cruzar las montañas y la insistente mirada de su acompañante, quien le insiste a que esa trompeta no cese su sonido. Hay una extraña quietud en todo ese paisaje. Solo el paso de un convoy militar asaltará la paz que viven estos jóvenes, conocedores de la realidad que vive su país tras los embites políticos previos a uno de los conflictos más sangrientos que el siglo XX ha dado a conocer a lo largo de su paso por la Historia.

Matanic desprovee a su narración de tópicos para dejar a sus personajes el oxígeno necesario con el que expresar sus sentimientos. Todo aflora entre dos enamorados dispuestos a dejar su vida atrás antes que perecer en manos de un conflicto que asumen como externo. Dos jóvenes que proceden de realidades y exigencias políticas diferentes, que mantienen un único punto en común en mitad del caos que se avecina: el amor. Dalibor Matanic opta por el discurso más alejado del belicismo en su acepción cinematográfica más típica para ofrecer un retrato del conflicto serbio-croata encerrado en dos familias y una frontera militar.

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En este conjunto de historias que forman Bajo el sol Matanic concede suprema importancia al exterior, a todo lo que baña la luz del sol. Ya sean de un bando o de otro, todos hijos de la misma tierra. Tereza Kesovija suena interpelando al segundo capítulo. Se repiten los actores. No así sus nombres ni la fecha en la que ubican sus actos. Diez años después, la guerra ha dejado un rastro imborrable. En mitad del llanto, la reconstrucción. Física y personal. Levantar lo derruido descompone las emociones en mil pedazos. “Hay mucho que hacer”, interpela uno de los protagonistas mientras observa los restos de lo que un día se erigió como una construcción familiar.

El grupo Idoli, en un ejercicio de reiteración sonora, separa el segundo del tercer segmento. Ya en 2011, los rostros vuelven a reunirse preguntándose si el conflicto sirve para algo más que no sea generar conflicto. Incluso a la hora de elegir plan para una noche de fiesta, Matanic plantea la necesidad de los bandos, la mal instaurada costumbre de la aversión. Un avistamiento desde el presente de las consecuencias de un pasado que aun no ha sido superado. Bajo el sol muestra, exhibe y deja el juicio de valor en la mirada del espectador, valiéndose de los rostros de la tragedia. Del amor en búsqueda permanente de un lugar alejado de lo que el odio provoca. Bajo una única mirada del que todo alcanza a ver. Bajo el sol.

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