‘Brava’, después del horror

Crítica

The Way Out MagazineCine‘Brava’, después del horror
julio 5 , 2017 / Escrito por Antonio Sánchez Marrón / Cine /

‘Brava’, después del horror

Laia Marull. Casi con ese nombre la garantía de estar ante una demostración de garra y fuerza. La intérprete barcelonesa, a través de una carrera forjada entre títulos como Fugitivas (2000), Te doy mis ojos (2003) o Pa negre (2010), está identificada con papeles atribulados, atormentados, desprovistos de toda normalidad. Brava responde al fenotipo interpretativo de la actriz catalana. Sin embargo, pese a su esforzado trabajo, la última película de Roser Aguilar contiene tantos elementos fallidos que resulta imposible obviarlos a la hora de evaluar la producción en conjunto.

La construcción del personaje de Janine se sitúa en torno a un hecho desencadenante que desestabiliza por completo su vida. Una agresión sexual en el Metro de Barcelona desubicará por completo a una mujer cuya trayectoria incluye el éxito profesional y personal. O al menos en apariencia. Pero todo se viene al traste en cuestión de minutos. Parece que Roser Aguilar quiere incidir a cada momento en algo que afecte aún más a la tragedia vivida. Propone una escapada, una huida al nido familiar, lejos del ruido.

Brava recorre las postrimerías del horror. A través de los ojos de Laia Marull se siente la vida caer en pedazos. La recomposición imposible. Pero todo parece impostado. La secuencia de la fotografía en el tractor, la atracción por los elementos externos, la ruptura con el camino anterior se tornan como factores inexplicables para el desarrollo de una trama que pedía mayor mimo con su protagonista. Roser Aguilar se esfuerza por intentar comprender qué pasa por la mente de Janine. Y con ello, sumerge al espectador en un laberinto psicológico que termina perdiéndose en la inexactitud de sus hechos.

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