‘Cartas de la guerra’, epístolas de amor y supervivencia

Crítica

The Way Out MagazineCine‘Cartas de la guerra’, epístolas de amor y supervivencia
junio 14 , 2017 / Escrito por Antonio Sánchez Marrón / Cine /

‘Cartas de la guerra’, epístolas de amor y supervivencia

Ivo M. Ferreira debuta con este largometraje que toma prestadas las licencias que el escritor portugués Antonio Lobo Antunes plasmó en su novela homónima. Un retrato de un país que ejerció el colonialismo con la misma fiereza que quienes, durante estas décadas, han mostrado un especial interés por demostrar sus virtudes y (pocos, como siempre) defectos. Cartas de la guerra ejemplifica el por qué el cine que procede del país vecino merece una total y rendida atención.

Parece que la sombra de Tabú (Miguel Gomes, 2011) es alargada. El poemario desarrollado a lo largo de toda su filmografía por el cineasta luso ha encontrado constantes herederos. Una tradición que casi se acerca al documental de trazo bélico, rescatando cruentas historias aunque con el trasfondo epistolar que Lobo Antunes aporta a la narración. Desde Angola, la destinataria de las cartas de Antonio, el joven médico militar destinado a solventar los daños de la civilización conquistada, las lee. Pero jamás le contesta. Ferreira se niega a pervertir la obra original aportando la visión de ambos. Solo hay una lectura. Y una breve irrupción del emisor al comienzo, mientras la luz se va tornando en un claroscuro que abre desde un lugar de presidio. La misma cárcel en la que el joven Antonio se siente a cada paso que da.

Cartas de la guerra habla del encierro en tiempos de guerra, de la pasión, de la sexualidad explícita a través de la lírica de las palabras. Ferreira incluye además una de las escenas más eróticas de los últimos años. Un conocimiento carnal que, a través de sonoros adjetivos y calificativos que huyen de lo meramente tórrido, hace temblar la mirada. La película, rodada en blanco y negro, sitúa su acción en la época en que el país africano se hallaba en pleno conflicto por su independencia del Imperio portugués tras cuatrocientos años de colonialismo. Sobre esta base, Antunes y Ferreira componen una elegía visual a la ausencia, al recuerdo. Al deseo y a la más pura sensación de la muerte.

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