‘El caso Sloane’, las dos caras de la verdad

Crítica

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mayo 17 , 2017 / Escrito por Antonio Sánchez Marrón / Cine /

‘El caso Sloane’, las dos caras de la verdad

El debate sobre la posesión de armas y su uso, lícito o no, en Estados Unidos sigue siendo un tema que parece pervivir en una llama de incandescencia eterna. La llegada de Donald Trump a la presidencia no ha servido para calmar las aguas de una materia que precisa de una urgente regulación y de un sistema que elimine los abusos de un derecho que la Segunda Enmienda (1791) de la Constitución norteamericana (1787) recoge tras la libertad de expresión y prensa. Curioso, cuanto menos. En 2010, el Tribunal Supremo aseguraba que ninguna ley podrá restringir el derecho a portar armas. Suma y sigue.

Jessica Chastain protagoniza El caso Sloane, un libreto de Jonathan Perera que agudiza cada línea incidiendo en la preocupación por enfatizar la división gubernamental en torno al debate armamentístico. Una división que busca también sus propios intereses económicos, al fin y al cabo motor del mundo capitalista del que la película bebe en todo momento. El caso Sloane parece haber sido tocada por la varita de Aaron Sorkin. Parece casualidad que estén, entre el elenco protagonista, nombres como los de Sam Waterston o Alison Pill, una graciosa coincidencia que une la fluidez de The Newsroom con la presteza de los diálogos que emergen de la película dirigida por John Madden.

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Es precisamente el director quien ofrece una visión de su protagonista abocada a ser considerada como la mejor ¿villana? de la trama. Una mujer que utiliza un armamento emocional para conseguir destapar la verdad en torno a sus intereses con respecto a la votación de un proyecto de ley que regule el control de armas en Estados Unidos. Una Jessica Chastain que asimila de manera exquisita su rol y que concede mínimos espacios a sus interlocutores. Sin duda, la actriz es la principal baza de John Madden a la hora de caminar sobre un jardín con peligrosas inclinaciones.

Una película firme, con un elenco entregado a las virtudes de una trama que posee la veracidad de los hechos reales en los que no está basada. El caso Sloane devuelve la grata sensación que desprende el cine de tribunales bien realizado y ejecutado. Incluso cuando los problemas que emanan de un compendio de situaciones tan, en apariencia enrevesado, no son más que una excusa para ampliar la seguridad de su planteamiento.

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