‘Demonios tus ojos’, la imagen y sus derivaciones

Crítica

The Way Out MagazineCine‘Demonios tus ojos’, la imagen y sus derivaciones

‘Demonios tus ojos’, la imagen y sus derivaciones

En el año 2006, Guillermo del Toro otorgó el protagonismo de El laberinto del fauno a una jovencísima Ivana Baquero, que incluso obtuvo el Goya a mejor actriz revelación con solo doce años. Once años después, el director Pedro Aguilera la sitúa en Demonios tus ojos en otro papel protagónico que nada tiene que ver con la imagen residual que el público podía conservar de la intérprete. No parece casual teniendo en cuenta uno de los temas principales de la propuesta: la perversión que las imágenes llevan a cabo, tanto sobre sí mismas como sobre sus receptores.

Con una corrupción de la imagen comienza esta obra. Un cineasta busca a su hermanastra tras ver una grabación porno suya en internet. A partir de entonces, la perversión está servida. Un inicio potente en el que prima el suspense y el desconcierto da paso a multitud de reflexiones. Pedro Aguilera lanza y despliega con inteligencia un amplio catálogo de cuestiones espinosas. Demonios tus ojos, por lo tanto, se define en las derivaciones de su controvertida trama.

Demonios-Tus-Ojos-Imagen-Idea

El valor de la imagen y su saturación en la sociedad contemporánea, los límites de la intimidad y la privacidad, las fronteras amorosas y sexuales, la manipulación de una persona sobre otra… Todo queda recogido, y exprimido, desde los primeros minutos en el tercer largometraje del autor de La influencia (2007) y Naufragio (2010). El dispositivo que logra armar Aguilera, de inicio, resulta fascinante, subyugante y muy provocador en la concepción de ese amour fou incestuoso que siempre permanece de fondo, latente, como esperando su momento.

Así las cosas, Pedro Aguilera obliga al espectador a situarse en el punto de vista de un hombre de dudosa moralidad. Un hombre sumergido en una espiral descontrolada y peligrosa en forma de huida hacia delante. El movimiento en torno a la puesta en escena resulta inteligente: el espectador tendrá que cuestionarse al protagonista y, por ende, debido al punto de vista introducido, sus convicciones y zonas de confort. Asimismo, el cineasta introducirá de forma gradual una reflexión en tono foucaltiano sobre los mecanismos de control y vigilancia (cámara, encierro, internet, etc.). Como un zoom que se abriese de lo particular a la generalidad.

Pero pese a la articulación teórica del film, en cierto modo incuestionable, Demonios tus ojos se termina perdiendo en su ensimismada vocación provocativa y en su necesidad de sorprender de forma casi constante. De la sugerencia inicial, más propia de los mecanismos del suspense, Aguilera pasa a una suerte de brusquedad en los giros de guion, algo descuidados hacia la conclusión, que terminan por oscurecer las insinuaciones de una cinta valiente y arrojada. Una película que sirve como pensamiento y poética sobre las mismas imágenes, sobre el propio cine como acto ineludiblemente voyeur.

Sigue leyendo...