‘Doña Clara (Aquarius)’, la cuestión de la existencia

Crítica

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marzo 8 , 2017 / Escrito por Antonio Sánchez Marrón / Cine /

‘Doña Clara (Aquarius)’, la cuestión de la existencia

Kleber Mendonça Filho, autor de la renovadora Sonidos de barrio (2012) expone al tiempo frente a su propio transcurrir. Y lo hace a través de la gentileza que transmiten las facciones de su actriz protagonista, de una Doña Clara que trasmuta su figura en la de Sonia Braga. Observando el pasar de los días desde el torreón de sentimientos que es su bloque residencial, Doña Clara guarda sus recuerdos en el Aquarius, encerrada en el dulzor de sus días.

El director, conocedor de los extremos del lenguaje cinematográfico tanto desde la perspectiva óptica crítica como la que le proporciona la visión tras la cámara, evita instrumentalizar lo que da lugar al retrato generacional que preside Doña Clara. Un suceso que determinará su existencia, que hará que su vida se desestabilice aunque jamás llegue a derrumbarse aquello que, con tesón, ha construido en derredor de su encomiable espíritu. Los factores externos perturbarán sus días, lo que ha construido bajo y sobre ella, desafiando todo aquello en lo que cree.

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Doña Clara comienza con un pequeño viaje por las arenas de una playa que, mientras las miradas se detienen a contemplar lo más sombrío de la naturaleza a la luz de la luna, suena Another One Bites The Dust de la histórica banda británica Queen. En cierto momento de la canción, una estrofa resuena con fuerza:

How do you think I’m going to get along
Without you when you’re gone?

Nadar en soledad, cuando los que permanecieron a tu lado, se marchan. Cuando todo invita al más absoluto destierro. Una canción que marcará el destino de Doña Clara, que completará un viaje por los recovecos de su propia existencia. Una mujer que aprenderá a disfrutar de los placeres de la vida. ¿Qué resta cuando los elementos externos pretenden deslucir el pasado, los recuerdos? La protagonista lucha por su Aquarius como lucha por sí misma. Nunca subestime a quien retrata el tiempo como Kleber Mendonça Filho. Con respeto, con asociaciones a diversos mundos donde tendrán lugar las diferentes confluencias que resumen toda una existencia cuando, aunque no de manera explícita, se alude al pronto fin de los días.

Doña Clara proporciona un estado de levitación cinematográfica absoluto. Una joya extendida en el tiempo pero que se ve con la misma delicadeza que su director ha logrado transmitir en todas y cada una de sus secuencias. Ni tan siquiera Sonia Braga había destacado jamás por sus cualidades interpretativas. Pero Kleber Mendonça Filho ha encontrado en ella la verdadera riqueza personal que su protagonista exigía. En todas sus vertientes. Cada mirada que reflexiona a cada paso de Doña Clara pertenece a aquellos que disfrutan de la libertad de un personaje irresistible, quizá una de las mejores representaciones femeninas que el cine ha podido disfrutar en los últimos tiempos.

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