‘El fundador’, la ruta hacia el dólar

Crítica

The Way Out MagazineCine‘El fundador’, la ruta hacia el dólar
marzo 9 , 2017 / Escrito por Antonio Sánchez Marrón / Cine /

‘El fundador’, la ruta hacia el dólar

John Lee Hancock (Al encuentro de Mr. Banks, Un sueño posible) se acerca hasta los orígenes de una de las compañías más reconocibles del amplio espectro que define los efectos del capitalismo exorbitante que ha devorado el siglo XX. McDonald´s sufrió una transformación, desde sus orígenes como restaurante de comida rápida en la pequeña localidad californiana de San Bernardino, hasta un mecanismo de propaganda extremadamente efectivo.

Se suele decir que el comunismo en la Unión Soviética no finalizó cuando cayó el gobierno de Gorbachov. Ni mucho menos. Finalizó en el mismo momento en que Coca-Cola y McDonald´s implantaron sus locales y su instinto comercial en sociedades, hasta el momento, alejadas de la imagen que transmitían estos feroces mecanismos de la propaganda norteamericana. Dos compañías que definen la propaganda capitalista en un siglo XX plagado de conflictos, donde Estados Unidos siempre quiso tener la primera voz en el coro mundial y que proporcionó instantes de verdadero peligro.

fundador

Michael Keaton, con sobresaliente eficiencia, se coloca en la piel y voz de Ray Kroc, el hombre que llevó a McDonald´s a lo que hoy es. Un hombre que arrebató el negocio que regentaban los dos hermanos que dieron nombre a la legión de franquicias y que jamás se preocupó de nada que no fuera su enriquecimiento personal. Con no pocos problemas ni dudas sobre su gestión. Personal e individual, claro quede. Lee Hancock pretende hacer un ejercicio analítico de lo que supuso la figura de Kroc para un negocio que vivió sus mayores cotas de éxito gracias a su férreo brazo y al instinto de sus asesores.

El fundador no puede dejar de ser amable aunque pretenda lo contrario. Por momentos, el director pretende dibujar los peligros del magnate pero no puede evitar caer en tics que convierten a la figura de Kroc en el perfecto ejemplo de la consecución exitosa del sueño americano. De nuevo, la historia se repite. Un hombre que apenas vende un par de multibatidoras al año encuentra el modo de ascender en la escala económica y llegar a lo más alto. En cierto momento de la película, se dice “Hay que hacerlo por el país, hacedlo por América”. Lee Hancock acaba de encontrar el leit-motiv de la película.

Kroc dejó de lado a su mujer, a un personaje interpretado por Laura Dern, más preocupada por los maquillajes y la pertenencia a un club social que le asegure un estatus dentro de su microsociedad que de aquello que está perpetrando aquel con quien comparte su lecho. El fundador nada entre dos naufragios. El de un matrimonio que se dibuja como acabado desde el primer momento en que Hancock los presenta y el de una historia que, pese a contar un éxito, no puede dejar de ser una trama que roza el victimismo. Keaton salva todo lo rescatable, lanza un salvavidas a la trama y recoge en su rostro y sus habilidades de intérprete cínico la personalidad de su papel.

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