‘Ira’, la virtud de los pecados capitales

Crítica

The Way Out MagazineCine‘Ira’, la virtud de los pecados capitales
marzo 2 , 2017 / Escrito por Antonio Sánchez Marrón / Cine /

‘Ira’, la virtud de los pecados capitales

Montador de Dioses y perros (David Marqués, Rafa Montesinos, 2014) así como responsable de cortometrajes como Arena (2009) y Bendita masacre (2010), Jota Aronak irrumpe en la cartelera española con un largometraje interesante en su planteamiento, en la conjunción de ideas que expone sobre la venganza, la violencia y la explosiva mezcla que estos dos conceptos provocan al ejercer su influencia en la sociedad.

ira

Ira expone, de manera casi científica, los movimientos psicológicos por los que transita la venganza. Jota Aronak descubre en su trama a un periodista involucrado en el deseo de un hombre de terminar con la vida de aquel que despojó a su hijo de la suya. Exculpado por la justicia, este padre declarará a cámara su objetivo provocando un ejercicio documental que, si no fuera por las lindezas formales, hubiese sido poco menos que redondo.

Pero la película, a medida que va implicándose en la historia, se va abandonando en sus resquicios más técnicos. Con un montaje más cercano al videoclip que a la concepción del cine, del documental por ser más exactos, Ira perece en su propia recreación del pecado. Aronak quiere abarcar y destacar, quiere convertirse de pronto en un director que domine su película. Pero el interés que había depositado en un planteamiento más que interesante acaba pecando de irresponsable.

Jugando a desenfoques imposibles, con fundidos injustificables, encuadres más preciosistas que realistas, Ira va desaforando las expectativas y se va transformando en un thriller de ideario inteligente y preciso pero con evidentes infortunios formales. Más allá de todo eso, queda la figura de guionista y director, un Jota Aronak que con menor nervio ante los implícitos promete destacar dentro del género en el que, queda comprobado, tiene buenas ideas para desenvolverse. Ira es una primera oportunidad para sentar las bases y templar los ánimos.

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