‘madre!’, la limpieza del Apocalipsis

Crítica

The Way Out MagazineCine‘madre!’, la limpieza del Apocalipsis
septiembre 28 , 2017 / Escrito por Antonio Sánchez Marrón / Cine /

‘madre!’, la limpieza del Apocalipsis

Has creído porque me has visto. Dichosos los que creen sin ver.” (Juan 20, 24)

Las incidencias espirituales de Darren Aronofsky llevan presentes en su manera de captar el arte cinematográfico desde más allá de los mitos por él creados. Por delante de Cisne negro (2010) o Pi, fe en el caos (1998), el cineasta ha mostrado una indeleble preocupación por aquellos asuntos que implican la limpieza de espíritu, la firme exposición de su conciencia y una sonora reinterpretación de lo que él entiende que la fe profesa como condición para la propia existencia humana. Léase en este sentido la innumerable exposición de subtextos en La fuente de la vida (2006) o Noé (2014).

En mother!, el espectador acompaña en todo momento al personaje interpretado por Jennifer Lawrence. Una búsqueda de la feminidad en la espiritualidad, supeditada a los designios del paso del tiempo y modificada según las modificaciones convenidas (a saber por quién) de los dogmas de fe. O simplemente traspasando las barreras de los propios textos en que estas ideas se basan. Aronofsky comprende y ejecuta dos horas de lección magistral donde rubrica la conciencia que posee acerca de en qué se ha ido convirtiendo la humanidad poco a poco y la relación que ésta, como conjunto, ha tenido con los elementos que jamás ha logrado comprender.

madre! es ruidosa. En extremo. Y en esa algarabía radica su culto. Entre las miradas de Javier Bardem (entregado a la causa y marcando con su rostro los capítulos en los que Aronofsky separa sus escrituras) así como la actitud martirizada de una Jennifer Lawrence que ilustra en cada movimiento una transversalidad temática que gira en torno a la imagen de la mujer en la historia, el director va componiendo un manual espiritual que estalla sin remedio a aquellas conciencias tranquilas y esquemáticas. Aronofsky es ese ruido y esa furia que proclamaba a viva voz William Faulkner. Hablar de referentes es sencillo. Que cada uno localice los suyos, los que alimentan la imagen de la película. El paso del tiempo la elevará (y a la egolatría de su director) a una categoría sobre la que Cronos tiene la única y verdadera respuesta.

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