‘Nieve negra’, coreografía del thriller

Crítica

The Way Out MagazineCine‘Nieve negra’, coreografía del thriller
abril 12 , 2017 / Escrito por Jesús Villaverde Sánchez / Cine /

‘Nieve negra’, coreografía del thriller

Quizás suene a tópico hablar de la familia como un entorno propicio a los grandes secretos. Pero, en cierto modo, la idea tiene una base en la realidad. Por eso, tantas y tantas obras han hurgado en las heridas consanguíneas para encontrar su material de partida. Así lo hace también Martín Hodara en Nieve negra, cuando envía a su matrimonio protagonista (Leonardo Sbaraglia y Laia Costa) a la casa del hermano de él en la Patagonia. Evidentemente, allí se cometió un crimen. Y evidentemente también, la nueva reunión va a devenir en una exhumación de los traumas del pasado.

Como se imaginará el espectador, la película de Hodara no supone innovación alguna en cuanto a las expectativas. Un entorno tan angosto y hermético como una cabaña en las montañas nevadas, un ambiente tan hostil como la mirada de odio de un hermano mayor y un signo de interrogación tan estentóreo como el que lleva impreso el personaje de Laia Costa durante todo el metraje a pesar de sus intentos por camuflarlo con bromas y gestos desesperados. Paso por paso, la coreografía del suspense.

nieve_negra

Hodara, acompañado en la escritura por Leonel D’Agostino, compone la historia a través de una trenza entre el pasado y el presente (a menudo con encadenados que nos llevan de un tiempo a otro en el mismo plano). Así, el flashback se convierte enseguida en la herramienta clave de la dirección. Todo se va revelando, poco a poco, a través de esas idas y venidas del pasado. Sin embargo, y pese a un tramo final en el que la obra yergue un poco su figura, al final quedarán casi tantas preguntas como al principio. Y el lastre de que al espectador se le ha arrebatado la posibilidad de responderlas por sí mismo.

Nieve negra brilla a la hora de plantear interrogantes, pero, por el contrario, se oscurece en torno a la manera de resolverlos. El guion se ve afectado por ciertas fallas de construcción (resoluciones que solo pueden entenderse como bisagra artificial) y una suerte de obviedad en ciertos pivotes argumentales (el accidente en la nieve). Asimismo, Hodara hace honores a su condición de narrador omnisciente de una forma algo tosca (el deux ex machina por el que se termina resolviendo todo) y poco elegante.

Finalmente, se echa algo de menos una profundización mayor en torno a la psicología de unos personajes necesariamente atormentados por el pasado y con una trama subterránea tan perversa. Mucho más si tenemos en cuenta el plantel actoral que componen Ricardo Darín, Leonardo Sbaraglia, Laia Costa, Dolores Fonzi o Federico Luppi. Así las cosas, el thriller que anuncia la sinopsis de Nieve negra no es, a la postre, lo que el espectador se encontrará en la pantalla. Aunque por momentos llegue a intuirse a través de la fotografía de Arnau Valls Colomer y de algunos de los diálogos centrales. Tal vez el mejor consejo para ver el film llegue de labios de Laia Costa, que en el último plano mira a cámara y dice: “ahora vamos a olvidarnos de todo”. Quién sabe.

Sigue leyendo...