‘Genio’, locura y litros de pulque

Crítica

The Way Out MagazineLibros‘Genio’, locura y litros de pulque
octubre 21 , 2017 / Escrito por Antonio Sánchez Marrón / Libros /

‘Genio’, locura y litros de pulque

genio-editorial-acantilado-600x920Ay, genios. Defenestrados y maltratados. Ocurrencias castigadas por unos días de fijación por el milímetro de cada arista del prisma vital. El tiempo ha sido aquel que, en su reparto equitativo de las virtudes del ser humano, ha sabido colocar a los genios en los altares que sus congéneres les habían arrebatado. Bien por ceguera, bien por malsana envidia. Mentes pensantes que han cambiado el curso de aquello en lo que creían. Locos, los llamaban, aquellos que pensaban que hablaban en lenguas que nadie podía comprender.

Esos genios, cuyas cabezas transitan a rebufo de la velocidad de la luz y ante quienes uno es incapaz de responder más de dos palabras seguidas sin que otra ocurrencia nazca de su prodigiosa rapidez. El escritor norteamericano Patrick Dennis espolea al lector a seguir la diligente y frenética mente de Leander Starr, un director de cine que evoca tiempos pasados con la misma agilidad que cambia sus planes en cuestión de minutos. Acantilado edita en España Genio (1962), una de las obras más conocidas del autor neoyorquino y que la editorial convierte en algo cercano al culto rendido a los propios genios (valga la necesaria redundancia) con el fin de rescatar la memoria del autor del formidable La tía Mame (también publicado por Acantilado).

Miguel Temprano García, en su traducción, registra los rincones que el autor imprimió a su capacidad narrativa. Dennis ficciona desde la primera persona. El protagonista de su novela es él mismo. Y, por extensión, ese “nosotros” aplicado a alguien que vive tales acontecimientos desde un punto de vista puramente subjetivo. Su mirada es la que emana de nuestros ojos. Leander Starr se aparece ante Patrick Dennis sofocando la futilidad del tiempo, convirtiendo cada instante en un enriquecedor pasaje de una época. Momento que, por definición, sirve para encontrarse con uno mismo incluso en el mismo presente. Personajes comunes en lugares comunes. Es inevitable identificar los rasgos de cuantos pueblan las páginas de Genio en aquellos que conviven con ese “yo” protagonista en cualquier época que se pretenda evocar.

Genio, además, eclosiona en su retrato de una época en que nuevos tiempos se avecinaban en Hollywood. Una meca del cine plagada de nuevos talentos, de cineastas curtidos en la televisión, en las fórmulas que imperaban entre un público que había dejado de demandar aquello que los mandamases tomaban como dogma. Este Leander Starr se sitúa en la frontera entre las dos épocas. Entre lo viejo y lo nuevo, que diría Eisenstein. Es imposible no pensar en genios del séptimo arte cambiando planes de rodaje a última hora, descomponiendo presupuestos en pequeñas dosis de impaciencia en unos productores que veían que la locura de aquel a quien habían puesto al frente de su producto iba a llevarlo hasta el final de los infiernos. Proyectos inacabados. O que ni siquiera llegan a empezar a rodarse. Productores elevados a mitos que nadan como Dios les trajo al mundo en una piscina llena de basura. E impuestos. Muchos impuestos impagados. Sorpresas que el autor va dejando que sucedan mientras los personajes se abocan a un irremediable ahogo en el pozo de su propia locura.

Patrick Dennis, seudónimo de Edward Everett Tanner III, dibuja en cada página el estallido de un momento nuevo. A su vez homenajea a quienes, desde dentro, quisieron dotar al cine de comportamientos alejados del dogmatismo. Genio es un canto incesante a la libertad creativa, a la locura, a los cambios de planes, a la velocidad y el frenetismo. Las primeras setenta páginas de la obra circulan por nuestra imaginación a la misma velocidad que a la del yo protagonista. Ese yo llamado Patrick Dennis. Ese yo que responde a la mirada del lector.

Genio. Patrick Dennis. Editorial Acantilado. 352 páginas. 20 €

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