[SEFF 2016] Oliver Laxe: “El cine puede ser una superficie de alunizaje”

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[SEFF 2016] Oliver Laxe: “El cine puede ser una superficie de alunizaje”

Sevilla. 8 de noviembre. El cineasta gallego Oliver Laxe defiende su última película, Mimosas, a concurso dentro de un certamen se encuentra en pleno esfuerzo por definir los tránsitos de la unión establecida (familias, amistad, religión). Oliver Laxe (París, 1982) esgrime como argumento y complemento la potencialidad de la mezcolanza entre culturas. Él, hijo de inmigrantes gallegos, conoce bien de qué habla. A lo largo de Mimosas se solidifican las relaciones entre una serie de personas que participan de una misteriosa huida a través del desierto. “Hemos estado bastante influenciados por el western yendo al propio origen del género y que ha surgido en diversas latitudes del mundo. Incluyendo el islam.

En Mimosas no existe una relación lógica entre lo que sucede y lo que parece suceder. “Las creencias, en estos tiempos de secularización, se han hecho más materiales. Lo esotérico ha quedado como algo raro y es algo que he intentado recuperar. Al cine sin misterio le falta algo.” Momentos que cruzan creencias, demonios que vienen a adueñarse del alma de los que no conocen los secretos que encierra el espíritu. Una huida fordiana que toma prestados elementos, incluso, del Dodes’ka-den de Akira Kurosawa.

Se habla de la propia raíz del western como fuente de inspiración para un cineasta que ha vivido una década en Tánger, cuyos proyectos han pervivido anclados a la tradición más arraigada de Marruecos y que ha descubierto la conciencia espiritual de sus habitantes. “Es lo que se busca en una película, que te transforme. Vivía en Tánger y he ido peregrinando por diversos sitios aunque no todos pudieron estar en la película. Soy de los que cree que hay que merecerse las cosas. La facilidad no aporta nada. Y trabajando en el cine me he dado cuenta de ello.

No es fácil enfrentarse a Mimosas. Con un título enigmático desde el primer momento, la última obra de Oliver Laxe fue premiada en Cannes (Semana de la Crítica) atreviéndose a utilizar recursos del más auténtico clasicismo combinados con un rico material obtenido in situ. Casi a la manera Naji Abu Nowar, deconstruyendo en Theeb (2014) los códigos de un género asociado a una determinada cultura, Laxe se traslada hasta los confines más profundos de las raíces socioculturales. “Todo pertenece a la épica. La más popular, el western, pertenece al cuento. Donde la ética pertenece a lo invisible. Ligar lo narrativo con lo no narrativo es complejo y eso terminó siendo el reto de la película. Como realizador te das cuenta de que toda imagen es misterio. Hay imágenes que nos transforman, que nos penetran el alma.”

Pero, ¿por qué Mimosas? Ni siquiera la estructura capitular de la película, contada en tres partes que se asumen entre sí, es capaz de responder a una pregunta que se asumía desde la producción iba a ser objeto de continuo cuestionamiento. “Mimosas es herencia de un guion que iba a ser rodado en una cafetería de Tánger. Me seducía ponerle a la película un título aparentemente sin sentido. Aunque lo tiene. Pero yo no lo sé, algún día lo sabré. Somos demasiado cartesianos, siempre intentando sabe qué sucede. Que el espectador entienda que no hay nada que entender.

Fotografía de portada: Esther Miguel (El Español)

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