[SEFF 2016] Ulrich Seidl: “La caza es un símbolo de la destrucción del planeta”

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[SEFF 2016] Ulrich Seidl: “La caza es un símbolo de la destrucción del planeta”

Ulrich Seidl (Viena, 1952) ha destacado siempre por su acercamiento desprovisto de juicios a las más dispares costumbres del ser humano. Buscando la raíz de temas tan controvertidos como la religión, la prostitución, el sexo o la inmigración ahora busca su foco en uno de los aspectos más beligerantes de la sociedad contemporánea: la caza. “Todo lo que yo hago lo interpreto. Mis documentales no son objetivos. Es mi visión del mundo”, afirma el cineasta al presentar la película en la sección a concurso del Sevilla Festival de Cine Europeo.

Con esta vocación interpretativa, el cineasta austríaco (Import & Export, Paraíso, En el sótano) escoge a una familia modelo que pasa sus vacaciones en un hotel de Namibia. Padre, madre, hijo e hija especulan sobre los rifles que les gustaría sujetar en sus manos para dar muerte a sus piezas mientras vierten estúpidas (y esto ya es la visión subjetiva) teorías sobre la superpoblación así como las diversas motivaciones que les mueven a ser ejecutores de cuanto animal coloquen en la mira de su arma.

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El cineasta austriaco Ulrich Seidl durante la rueda de prensa de ‘Safari’.

Sin duda soy un cineasta que no hace cine con un mensaje. No quiero hablar de buenos ni malos sino de personas que tienen deseos, anhelos, que superan sus problemas a través de sus vidas.” Ulrich Seidl se define a sí mismo a la hora de poner en marcha Safari afirmando que “la idea no era estar en contra de la caza. Pretendía explicar, averiguar, porque el ser humano mata, busca matar animales. No pretendo juzgar.

Parece toda una declaración de intenciones por parte de un cineasta que siempre ha buscado introducir el dedo en la llaga, de buscar (que no denunciar) los hechos que sacuden lo más hondo de un ser humano empeñado en tener el control absoluto de su propia vida. Y de la ajena, quizá lo más importante. El cine de Seidl es complejo, plagado de sentimientos casi siempre incómodos, perturbadores, remueve conciencias e invita a una justificada reflexión. “La diferencia entre mi enfoque y el de otros es que yo no tengo un guion, no hay tabúes. Mi reto es dar con los protagonistas para mis proyectos […] Nadie quería colaborar porque sabían que la idea no sería aceptada. El reto fue encontrar a quien quisiera colaborar. Era cuestión de tiempo.

Ulrich Seidl se ha mantenido fiel a sí mismo durante los últimos años. Sus películas, con más contenido emocional que cinematográfico, han buscado dar explicación a las aristas de un prisma, el ser humano, que apenas tiene explicación. Los comportamientos, las dudas, las pasiones, los miedos del hombre quedan al desnudo en el cine del austríaco. Con Safari ha vuelto a preguntar al espectador qué siente ante otra barbarie más promovida por sus semejantes. “El punto de partida de mi proyecto no ha sido ‘El ser humano mata animales’. Me parece que mis películas no deberían mostrar convicciones que ya tengo sino mostrar el camino hacia la realidad.

Fotografía de portada: Yerevan International Film Festival

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