‘Todos los hombres del presidente’, la obligación del periodista

Crítica

The Way Out MagazineLibros‘Todos los hombres del presidente’, la obligación del periodista
julio 24 , 2017 / Escrito por Antonio Sánchez Marrón / Libros /

‘Todos los hombres del presidente’, la obligación del periodista

No parece casualidad que Lince Ediciones haya apostado por reeditar en España uno de los grandes volúmenes de la historia del periodismo en este 2016. Todos los hombres del presidente vuelve con un aspecto más limpio y más diáfano ya desprendido en su portada. Una edición alejada de cuantas existieron en España, en su mayoría con un fotograma de Robert Redford y Dustin Hoffman en la película homónima dirigida por Alan J. Pakula en 1976.

Aquí la imagen es, ni más ni menos, la fachada principal de la Casa Blanca. Dentro se conservan los mayores y más flagrantes secretos de la orquesta que juega a componer las sinfonías bélicas, económicas, políticas y culturales de todo un planeta. Lince Ediciones recupera esta magna obra del periodismo justo el año en que otro presidente con bastantes probabilidades de caer a los niveles de popularidad de Richard Nixon ha sido elegido para gobernar el destino de un planeta que vive pendiente de sus errores, que no de sus aciertos.

Se respira la esencia de (contra) Donald Trump en cada página del libro. Se siente la presencia de cuantas formas imaginables de error puedan existir en la presidencia del más alto cargo de un país como Estados Unidos. Y todo lo que ese sillón conlleva. Todos los hombres del presidente destapó uno de los mayores escándalos de la historia de la política norteamericana llevándose por delante al presidente Nixon y fraguando un nuevo orden mundial que anticiparían, como pudieron, Gerald Ford y Jimmy Carter en los años previos a la llegada de Ronald Reagan como comandante en jefe.

Bob Woodward y Carl Bernstein, periodistas de investigación en el Washington Post, llevaron a cabo una investigación sobre una completa red de espionaje a las oficinas del Partido Demócrata en Washington ubicadas en un complejo de oficinas cuyo nombre ya es parte de la historia de la política internacional. Woodward y Bernstein presentaron al mundo a Garganta Profunda, su confidente, y la operación se saldó con más de 70 detenidos de las cuales unas 50 fueron encontradas culpables. Richard Nixon renunció a su cargo como presidente antes de ser sometido al impeachment. La lectura de Todos los hombres del presidente recuerda a cada momento que, durante un breve periodo de tiempo, hubo esperanza en que el periodismo fuese el arma más poderosa contra la corrupción y el abuso de poder.

Lince Ediciones recupera en este 2017 una obra que debería leerse como imprescindible en todas las escuelas de periodismo. Se ha perdido un espíritu que ya no se enseña, no se inculca. Woodward y Bernstein ejercen de pilar para ese periodismo de investigación cuya teoría se despliega a lo largo de las más de 400 páginas que componen el volumen. Su lectura no debe entenderse como una manifestación de nostalgia por tiempos pasados, ni como una resurrección historicista de hechos que, por su naturaleza, pueden despertar la curiosidad del lector. Todos los hombres del presidente debe mantenerse como la llama que encienda a todo periodista a intentar denunciar, en previsión de su servicio público, las irregularidades de un sistema que alaba a todo aquel que se sitúa por delante, con el derecho inalienable de construir fortunas a expensas de la sociedad. El periodismo debe volver a ser la voz de una sociedad harta, devorada por la infamia del clickbait y el consumo rápido. El capital ha podido con el cuarto poder. Y eso es lo peor que nos ha podido pasar.

Todos los hombres del presidente. C. Bernstein / B. Woodward. Lince Ediciones. 416 páginas. 24 €

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